sábado, 23 de noviembre de 2013

No cae la luz en Segovia:
la ciudad toda se alza
hasta ella.
 
María Zambrano
  
 

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Vía Láctea

                       El desierto de Atacama, el más árido del planeta, situado a tres mil metros de altura, al norte de Chile, es una enorme extensión de sal en medio de un paisaje lunar que se pierde de vista al pie de los Andes. Su absoluta sequedad proporciona al aire una transparencia extraordinaria, lo que permite ver el cielo del hemisferio sur con una nitidez fascinante. Como el maestro que señala con un puntero los garabatos del álgebra en la pizarra negra, allí un astrónomo se servía de una linterna de rayo láser para explicar la gran fiesta cósmica que sucede en el firmamento. Sobre nuestras cabezas se extendía la Vía Láctea, las nubes de Magallanes, la Cruz del Sur, miles de millones de estrellas como una nutrida sopa de luces halógenas al alcance de la mano. La voz nocturna del astrónomo hablaba del origen de la materia a partir de aquella explosión de un punto diminuto como la nada, que creó el universo con el tiempo y el espacio, hace 13.700 millones de años. Mientras el astrónomo describía nebulosas y explosiones estelares, en la transparente oscuridad del desierto pensé que los dioses fueron creados por la astronomía y ha sido la propia astronomía la que los ha desbancado. Giordano Bruno fue condenado a la hoguera por afirmar que no había que hacer nada para ir al cielo, puesto que la tierra ya estaba en el cielo y al final ha resultado que el dios Sol no era más que una bomba de hidrógeno y Osiris, la deidad egipcia, solo era la estrella Sirio, cuya aparición anunciaba la crecida del Nilo. La imaginación de un universo con sus miles de millones de galaxias ha comenzado a formar parte de la conciencia humana. Estamos fabricados con polvo de estrellas, un hecho que ha engendrado una nueva mística, una espiritualidad revolucionaria. Aquella noche en el desierto de Atacama al final de la visión sobrecogedora del cielo estrellado, el astrónomo iluminó con el rayo láser el suelo del jardín para guiar mis pasos en la oscuridad sobre nuestra miserable tierra. “Cuidado con ese hoyo, no te vayas a romper la crisma”, me advirtió. Bajo el festín de las galaxias que se devoran entre ellas en el agujero negro, me dio un consejo: “Deja de mirar las estrellas cuando caminas, que el peligro de tu agujero negro está en el suelo”.

Columna de Manuel Vicent en El País.


 

domingo, 3 de noviembre de 2013

viernes, 1 de noviembre de 2013

Bookcrossing


Hace poco fui a la biblioteca a devolver unos libros y al salir vi una caja con libros dentro y al lado un cartel donde ponía "libros libres". Entre estos libros me llamó la atención "un largo silencio", de Ángeles Caso, y me lo llevé a casa. Ayer lo terminé de leer y me ha gustado mucho. Es muy intenso y cuenta la historia de una familia en la que las mujeres se quedaron solas en la época de la guerra civil española y la posguerra. Esas mujeres, de una gran fuerza interior, han tenido que buscarse la vida cuando todo el mundo las consideraba rojas. Muy recomendable. Un día de esos, voy a liberar este libro en algún sitio para que otra persona lo pueda disfrutar.
 
Es una buena idea lo de los libros libres. Hasta ahora he donado dos libros míos. Para participar en esto, hay que registrarse en www.bookcrossing-spain.com . En esta página, podemos ver cómo nuestros libros van viajando por diferentes sitios de España.    
 
 

domingo, 20 de octubre de 2013

La magia del cine

Ayer he ido a ver la exposición "la magia del cine" de Georges Méliès, el maestro del ilusionismo, y me ha gustado mucho. Habla de los comienzos del cine y de los trucos que empleaba Méliès para hacer efectos especiales. Está en Caixa Forum de Madrid. No os lo perdáis.

Viaje a la Luna (1902)

miércoles, 16 de octubre de 2013

Lo que hace la literatura es lo mismo que una cerilla en medio de un campo en mitad de la noche. Una cerilla no ilumina apenas nada, pero nos permite ver cuánta oscuridad hay a su alrededor.

William Faulkner



jueves, 3 de octubre de 2013

Tampopo

Ayer volví a ver una película que me gustó mucho hace varios años y otra vez me gustó. Es de esas películas que no me cansan de verlas una y otra vez. El director de esta película se llamaba Jūzō Itami, de origen japonés. Sus obras se caracterizan por su crítica hacia las costumbres japonesas mediante la comedia y, como consecuencia de ello, este hombre se ganó muchos enemigos, entre ellos la yakuza (mafia japonesa) Y al final se suicidó, aunque se sospecha que fue asesinado.

 

Sinopsis: Un camionero y su compañero prueban los tallarines de una viuda, y al ser de los peores que han probado nunca, la cocinera les pide ayuda para mejorar en su elaboración. Durante el proceso surgirá entre ellos el encariñamiento con la dulce viuda.